Exposiciones

martes, abril 12, 2005

Tarde de Cerdos



Tarde de Cerdos


Sábado mañanero en Arkadiaz, el sol primaveral irrumpe esplendoroso invadiendo los fortines de oscuridad de nuestro recinto. Me alisto y salgo de casa dejando a Aivlis robarle un poco mas de tiempo a Morfeo, envuelta en sus sabanas.
Llego a mi atelier, para continuar mí dialogo con lienzo. En esta ocasión al igual que Aivlis, Lienzo seguía placida en el piso del atelier, sin muchas ganas de dialogo.
Una llamada interrumpió el inicio de ese dialogo entre lienzo y yo; Era Divad, caballero de Arkadiaz, que me convocaba a una pequeña excursión a una Factoría de cerdos, si queridos amigos....Factoría de cerdos, allí los fabrican...los alimentan hasta convertirlos en enormes bultos de carne y grasa para luego remitirlos al matadero, desde donde ingresan a la cadena de consumo humano en todas sus facetas de producción.
El caso es que jamás había estado en un recinto como ese.
El Caballero Divad, mi acompañante, me comentaba que el lugar me iba a llenar los sentidos y allí podía inspirarme para desarrollar algún tema o concepto pictórico. Acto seguido agarre mi cámara digital y partimos a la aventura visual de primavera sabatina
Conduciendo mi coche, llegamos al lugar. A la distancia se veían varias naves o galpones de grandes dimensiones y muchos embudos gigantes en sus laterales y dos casas que colindaban con la vía de acceso. Al llegar nos recibió el encargado de dicha factoría James Colombi, de antepasados latinos de la región de Colombia. Su trato desde el inicio fue muy cortés conmigo y con su amigo de farras y parrandas el Caballero Divad. Luego de las presentaciones y saludos de rigor, acto seguido nos invito acompañarle a la realización de sus tareas cotidianas....El cuidado y mantenimiento de los cerdos. Me concedió el permiso de realizar las tomas fotográficas que quisiera. Empezamos a visitar los galpones o naves que estaban herméticamente cerradas, al llegar a la primera comenzó una coral de berridos mezclados con el eco de fuertes golpes, al abrir la puerta, había cierta penumbra quejumbrosa mezclada con los sonidos cerdiles. La nave tendría unos 50 metros de largo por unos 15 de anchura. El techo de doble agua, estaba decorado con infinidad de telas de araña y polvo. Se me ocurrió que era una catedral de cerdos y que sus berridos eran sus oraciones. Recordé la escena de Hanníbal Lester en el refugio subterráneo lleno de cerdos caníbales. La visión me produjo cierta desazón, pero cámara en mano asumí la tarea que me había propuesto: indagar de cierta manera a través de la imagen en la volátil vida de estos seres presos congénitos, que solo adquieren su libertad convirtiéndose en alimento para los humanos.
Luego de muchas fotografías, observe como una constante, la huella perenne del tiempo transcurrido en ese lugar. La quejumbre del tiempo depositada sobre los objetos, todas las naves tenían su historia que contar....Los cerdos solo eran huéspedes en transito.
El Caballero Divad me comenta si quiero presenciar y fotografiar el sacrificio de un cerdo, que será el festín de los comensales invitados para la noche en honor a James Colombi por su cumpleaños. Asumí la propuesta y armado de valor, capture la inocencia del animal colgada, hasta el momento que su vida se marcho en un grueso hilo de sangre que poco a poco fue debilitando hasta la ultima gota..
De allí en adelante todo se convirtió en un quirófano campestre de cirugia rural.
Un quemador de butano para eliminar la pelambre de la piel, un hacha para separa los costillares y dejar de manera impoluta al descubierto todos los órganos y vísceras, y un cuchillo, ....el mismo que aun estando con vida el sacrificado cerdo, le secciono la traquea, yugular y todo lo que encontró a su paso.
En el marco de este maremagnun de acontecimientos, aparece de pronto un animal muy pequeño, muy cachorro, parecía una saeta cruzando los espacios del sacrificio del cerdo.
Color blanco con manchas negras muy asimétricas. Daba la impresión que la naturaleza cuando le estaba decorando, este cachorro hiperactivo, le equivocaba la simetría al usar el pincel.
.....pero esta es la historia de mañana.
Llego la noche tardía de Arkadiaz...noche de primavera.
Comienzo del festejo, la lumbre en la cocina soltaba sonidos de cháchara al tocar la carne sacrificada, los invitados esperaban ese tributo cerdil compartiendo con los conocidos y nuevos por conocer. Entre copas y copas transcurría la noche de Colombi.
El Caballero Divad, después de muchos esfuerzos por ganarle la partida a las copas de vino, sintió su derrota en la cama, ofrecida por su amigo Colombi.
Yo, dispuse mi partida cuando el baile languidecía.
Al salir en busca del coche, tope con el animalito hiperquinetico de manchas asimétricas.
Al verme, comenzó su "danza de la cola vibrátil".....me miraba como queriéndome decir " Te acompaño?....marchas solo en tu coche, déjame acompañarte"; Le mire, le tome en mis brazos mientras se regodeaba de alegría....metí una mano en el bolsillo de la chaqueta, saque el mando....pulse, el control abrió la puerta del coche, le deposite en el asiento a mi lado; cerré la puerta y arranque el motor.
Al siguiente día desperté con un nuevo habitante en casa....Aivlis esta encantada de la compañía





ARKADIAZ....ofrece nacionalidad..Unete

1 comentario:

El Gran Mullah dijo...

mojon q te llevaste el perro