miércoles, abril 27, 2005

Recuerdos para andar




Historias de la centuria pasada

Capitulo I


Mi padre y sus hermanos eran hacendados, dedicados al cultivo de la caña, el café y el cacao, con haciendas en Canchunchú y Juanpobre, poblaciones agrohacendadas en el estado Sucre, situado en la costa más oriental de Venezuela, bañadas de mar caribe y soles permanentes. Las haciendas de mi abuelo, llamadas Cañafístula, La Soledad y Marronera; heredadas por los cuatro hermanos a raíz de su fallecimiento, quedaron a cargo y custodia de los hermanos. Inocente, quien asumió el liderazgo y control de todas las propiedades por ser el hijo mayor, dando seguimiento a la tradición y jerarquía familiar de la época. Le recuerdo a mis escasos cinco años, por los lejanos ahora cincuenta, como un hombre de una gran reciedumbre y fortaleza, de aspecto indiano, de unos sesenta años, mezcla de español y aborigen Venezolano, de una estatura cercana a los 190 centímetros, pelo largo gris perlado a los rayos del sol caribe, de mirada escrutadora, a veces compasiva y atenta, con lo cual se ganaba el afecto de todos los peones de las haciendas heredadas y administradas. El Tío Justino, al cual recuerdo por su tartamudez e introversión, adoraba a los animales a los cuales dedico su vida en las haciendas, nunca se le conoció un amorío, pienso que fue célibe hasta su muerte. La Tía madrina Berta, hermosa mujer, imagen rotunda de la mezcla indígena española, verdadera miss de los años 40 de la pasada centuria, la cual siempre ví como segunda madre, dedicada a los estudios que la convirtieron en la primera maestra de alfabetización de toda la región y por ultimo mi Padre, Ramón, el veje de la dinastía, quien cobro fama entre los hermanos y la comarca, por tomar la decisión de robarse a quien a la postre seria mi Madre Maria de Jesús, quien supongo correspondió al amorío y cortejo de mi padre; Hija de una familia de hacendados de origen corzo español, le negaron en la petición de mano llevada a cabo por el tío Vicente, como representante mayor de mi padre. Dados los acontecimientos, Ramón opto por secuestrar a Maria de Jesús, costumbre usual entre las familias de peones de haciendas, pero delito grave entre las prestigiosas familias de la comarca, quienes cobraban el insulto con la muerte. mas pudo la desazon del amor correspondido que cualquier amenaza letal y Ramoón, logró la colaboración para este menester de algunos peones incondicionales, quienes luego del secuestro acordado de Maria de Jesús, les acompañaron con una recua de mulas cargadas con todos los aparejos para la travesía que los llevaría a través de montañas y llanuras a un destino incierto, pero cargado del ímpetu amoroso de aquellos tiempos. De esta manera, comenzaron una nueva vida, huyendo, tras recorrer unos trescientos millas hasta llegar a la capital del estado vecino de Monagas. Maturin....a la que siempre llame mi aldea basica.
Allí comenzó la aventura de mi vida, esta que todavía tengo ánimos de cargar a cuestas y que les iré entregando capituladamente..........Les espero en la próxima visita

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5 comentarios:

pedazodecaos dijo...

ay carambaaaaaaa... con lo que a mi me hubiera gustado que me robaran de mi casa y me llevaran para una hacienda en el quinto pino... como en un culebrón venezolano ;)

Mar dijo...

Oye pedazodecaos, que no sé que me pasa con tu blog, que se me corta a la mitad, a veces puedo leerlo entero, pero en cuanto quiero poner un comentario, no me deja.
Mira a vr si puedes arreglarlo, que me encanta leerte, en serio.
Pasate por mi blog, y me dices algo.
Un besito!

Mar dijo...

Bonita historia, pero sobretodo, muy bien escrita!
Espero impaciente el próximo capítulo!

cris dijo...

Es verdad la historia? Pues vale la pena escribirla despacio y hacerlo como tu lo haces, bien y con corazón.
Un beso.

Arkadiaz dijo...

Gracias Cris y Mar por los comentarios.
Sí la historia es real, trataré de novelarla en la medida de lo posible...mañana sale el capitulo dos.

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